Si los estudiantes de biología marina de secundaria de la Florida hubieran leído el borrador original de su libro de texto, habrían aprendido sobre investigaciones que concluyeron que el cambio climático mata al menos a 150,000 personas al año, y que un aumento adicional de 1 grado Celsius en la temperatura duplicaría esa cifra.
En su lugar, aprendieron que "la salud humana también se verá afectada por el aumento de CO2 y otro grado Celsius aumentará aún más el impacto".
En otra parte del libro de Ciencias Marinas de McGraw Hill, el término "cambio climático" fue modificado por "cambios en el medio ambiente". Un libro de texto de ciencias ambientales de la editorial Cengage eliminó la palabra "contaminantes" antes de "plantas de energía a base de carbón". Además, eliminó una referencia que los estudiantes de la Universidad de Washington en Seattle votaron para pagar tarifas más altas para ayudar a la institución a comprar electricidad proveniente de fuentes de energía renovable.
Estos figuran entre los cambios que los funcionarios de educación de Florida solicitaron a las editoriales de libros de texto de ciencias en el verano de 2024, los cuales diluyeron o eliminaron contenido sobre la crisis climática, según reveló una investigación de WUSF y The Hechinger Report.
"Estos no son cambios que se requerían para alinear los libros de texto con los estándares científicos del estado", dijo Glenn Branch, director adjunto del Centro Nacional para la Educación Científica, una organización sin fines de lucro que da seguimiento a cómo se enseña el clima en las aulas de todo el país. "Exigir que se debilite el abordaje del cambio climático en estos libros de texto es muy inusual".
RELACIONADO: Las tormentas impulsadas por el cambio climático afectan el aprendizaje de los niños (este link está en inglés)
Estas revelaciones surgen mientras el estado actualiza silenciosamente sus estándares científicos por primera vez desde 2008. Los estándares académicos perfilan los conocimientos y habilidades que un estudiante debe dominar en cada grado y materia; los estándares científicos existentes exigen que se enseñe sobre el cambio climático causado por el ser humano en varias materias optativas de secundaria —incluidas ciencias de la Tierra, ciencias marinas y ciencias ambientales— y deja espacio para que el tema surja en varias otras clases.
Sin embargo, no está claro si los estándares científicos actualizados de Florida incluirán la educación sobre el cambio climático, el cual ya ha moldeado las vidas de muchos de los 3 millones de estudiantes del estado, en alguna materia. Los funcionarios de educación del estado no respondieron a reiteradas preguntas sobre el tema.
"Es vital que los estudiantes de hoy aprendan sobre el cambio climático porque van a ser los trabajadores, consumidores y votantes del mañana", dijo Branch.
La oposición a la educación climática en Florida no solo ocurre a puerta cerrada en las negociaciones de libros de texto o posiblemente en reuniones sobre estándares de poca difusión. Ha estado sucediendo públicamente desde lo más alto de la cadena política, como con el gobernador Ron DeSantis, quien eliminó oficialmente las referencias al cambio climático (este link está en inglés) de los estatutos estatales en mayo de 2024.
La política se ha filtrado en los salones de clase de Florida bajo la administración de DeSantis, y los maestros de escuelas públicas son particularmente vulnerables.
En años recientes, el estado de mayoría republicana facilitó (este link está en inglés) que los padres demanden a los maestros y prohíban libros; los legisladores prohibieron (este link está en inglés) las iniciativas (este link está en inglés) de diversidad, equidad e inclusión, al tiempo que restringieron los espacios seguros para estudiantes LGBTQ+ (este link está en inglés); eliminaron el estudio de cómo el racismo sistémico está arraigado en los sistemas legales; e intentaron, sin éxito (este link está en inglés), hacer que las elecciones para la junta escolar fueran partidistas.
Ahora es el turno del calentamiento global.
Los científicos del clima coinciden en que las personas que queman combustibles fósiles para el transporte y la electricidad han inundado la atmósfera con gases de efecto invernadero, como dióxido de carbono y metano, lo que ha elevado las temperaturas globales a un ritmo acelerado y ha desorganizado los sistemas del planeta.
Para Florida, eso ha significado tormentas más fuertes y lluviosas, mayores eventos de inundación y calores sin precedente.
"Estamos en un estado que es posiblemente el más afectado por el cambio climático, y lo seguirá siendo. Y DeSantis simplemente simula que no existe", dijo un maestro de ciencias de escuela secundaria del centro de Florida. "Ahora no podemos enseñar a los niños sobre el cambio climático".
El maestro fue uno de los varios entrevistados para este reportaje que pidieron permanecer en el anonimato por temor a ser castigados o despedidos por hablar abiertamente sobre el tema. Los educadores describieron una "cultura de precaución", donde no se les prohíbe explícitamente mencionar el cambio climático en el aula, sino que sus superiores les piden abstenerse de discutir cualquier tema considerado "controversia" por su propio bien.
Al ser consultada sobre los cambios solicitados por el Departamento de Educación de Florida en los libros de texto, la secretaria de prensa Olivia Wester dijo en un correo electrónico que la "revisión de materiales didácticos del departamento se rige por la ley estatal, las normas de la Junta de Educación del Estado y los estándares y parámetros académicos de Florida".
RELACIONADO: ¿Qué sigue después de la prohibición de libros? Un distrito escolar cuestiona las bibliotecas tradicionales (este link está en inglés)
Un portavoz de la editorial Cengage dijo que la empresa trabaja con agencias estatales de educación para alinear sus libros de texto con los estándares educativos "al tiempo que mantiene la calidad e integridad de nuestro contenido". Indicó que no "debe asumirse que las ediciones específicas para Florida reflejan los materiales utilizados en otros estados".
Tyler Reed, director sénior de comunicaciones de McGraw Hill, dijo que es "rutinario" que los departamentos de educación estatales soliciten cambios basados en los requisitos educativos locales, "y nuestro objetivo con cada edición es garantizar que la precisión, eficacia e integridad de la pedagogía curricular se mantengan intactas".
Respecto a los cambios específicos en el libro de texto de Florida, Reed dijo que la intención "fue utilizar una terminología más específica para describir las causas y efectos del cambio climático, reflejando al mismo tiempo con precisión la realidad de su existencia. Además, insertamos referencias a las fuentes de los datos destacados en nuestros materiales. El cambio climático y su impacto en el medio ambiente se siguen cubriendo por completo en estos títulos".
Añadió que los cambios realizados "no se aplican a las ediciones nacionales ni a las creadas para otros mercados estatales".
Michael Huber, autor de Ciencias Marinas de McGraw Hill, dijo que la editorial no le había informado sobre las ediciones realizadas a la versión de Florida del libro de texto. Sin embargo, tras enterarse por un reportero, afirmó que los cambios le resultaron desasosegantes. "Simplemente degrada el libro", dijo.
Huber señaló que la estadística sobre las 150,000 muertes anuales debido al cambio climático provino de una publicación de la Organización Mundial de la Salud (este link está en inglés) y que la edición distorsionó el mensaje de la oración. La nueva oración —"la salud humana también se verá afectada por el aumento de CO2"— podría implicar que el CO2 en sí mismo es perjudicial para la salud, cuando el daño proviene de los cambios que el CO2 causa en el clima.
"¿Por qué empeorar algo sin ningún beneficio? No hay ninguna mejora científica, pedagógica ni estética", dijo Huber. "Es como, 'vaya, ¿en serio?'".
Los científicos creen ahora (este link está en inglés) que esa cifra es una estimación conservadora.
Libros de texto
Ken Miller, profesor emérito de biología en la Universidad Brown, ha publicado uno de los libros de texto de biología más populares del país durante casi 30 años. Pero hace dos años, algo cambió.
"El Departamento de Educación de Florida presionaba a las editoriales para reducir o eliminar la cobertura del cambio climático como condición para entrar en la lista aprobada", dijo Miller a WUSF y The Hechinger Report.
Como reportó (este link está en inglés) por primera vez el Orlando Sentinel, a Miller y al coautor Joe Levine se les pidió suprimir las palabras "causado por la actividad humana" de su libro, Florida Miller & Levine Experience Biology, publicado por Savvas Learning Company.
Los funcionarios de educación de Florida también pidieron a los autores proporcionar fuentes para las líneas sobre los efectos del cambio climático causado por el ser humano, como el florecimiento de especies vegetales más temprano de lo habitual.
Así, los autores comenzaron a hacer algo que nunca antes habían hecho: respaldar afirmaciones específicas en el texto con referencias a estudios científicos revisados por pares.
"Ciertamente no tengo objeción a que alguien revise los escritos que Joe Levine y yo publicamos y diga: 'Queremos saber la fuente de eso'", dijo Miller. "Pero lo interesante de esto es que las exigencias para hacerlo no surgieron en el capítulo sobre ADN y ARN, no surgieron en el capítulo sobre el sistema digestivo. No surgieron en ningún otro capítulo, hubo una atención única hacia el cambio climático".
El Departamento de Educación de Florida (FDOE) revisa los nuevos libros de texto aproximadamente cada cinco años, y los distritos reciben incentivos financieros —aunque no se les exige— para adoptar los libros aprobados por el estado.
En 2023, le tocó el turno de actualización a los libros de texto de ciencias, y en el verano de 2024, Florida publicó una lista de los libros de texto que había aprobado y otros que rechazó. Las editoriales tuvieron la oportunidad de revisar el contenido de sus libros y volver a solicitar la aprobación.
Un análisis de datos realizado por WUSF y Hechinger examinó la lista de libros de texto de ciencias que los funcionarios estatales adoptaron de inmediato y encontró que los libros tenían contenido climático — ciencias ambientales, ciencias de la Tierra y ciencias marinas — fueron adoptados a menos de la mitad del ritmo que los libros de texto de otras materias científicas. El estado eventualmente adoptó la mayoría de los libros, pero solo después de que las editoriales realizaron cambios en su contenido.
Para descubrir qué cambios se hicieron, WUSF y Hechinger solicitaron, bajo la ley estatal de registros públicos, la correspondencia entre el FDOE y las editoriales de los libros con mayor probabilidad de abordar el cambio climático. Más de un año después, el departamento entregó una respuesta. Esos registros revelaron que el departamento había hecho exigencias extraordinarias para modificar el contenido climático. Si las editoriales mostraron rechazo a alguno de los cambios, eso no quedó registrado en la correspondencia.
Por ejemplo, en un correo electrónico del 2 de julio de 2024, un vicepresidente de McGraw Hill escribió a un funcionario de la oficina de materiales didácticos del FDOE proporcionando cambios de redacción "para los 4 temas especiales discutidos hoy", todos en el libro de Huber. Entre ellos se encontraba la línea sobre el impacto en la salud humana y la que reemplazó el término "cambio climático" por "cambios en el medio ambiente". En dos casos, las editoriales agregaron atribuciones específicas, como se le había exigido al libro de Miller.
En un intercambio entre el funcionario del FDOE y Cengage, la editorial de libros de ciencias se ofreció a eliminar una línea que señalaba que los combustibles fósiles "se han beneficiado de la investigación y el desarrollo subsidiados por el gobierno durante más de 50 años" y otra sobre las preocupaciones de científicos climáticos de que el progreso reciente "no hace lo suficiente para prevenir serios problemas ambientales y económicos".
En un caso, Cengage cambió una pregunta de reflexión para los estudiantes de: "¿De qué manera un punto de inflexión del cambio climático es similar a una pelota equilibrada en la cima de una colina?" a "¿Por qué a los gobiernos locales les podría interesar monitorear los cambios atmosféricos?".
RELACIONADO: Un defensor afirma que la gran industria energética es el "único ganador" tras la eliminación del cambio climático de la ley estatal en Florida (este link está en inglés)
Branch, del Centro Nacional para la Educación Científica, dijo que la correspondencia no explica el motivo tras los cambios, pero que una pista podría hallarse en una línea eliminada del libro de Ciencias Ambientales de Cengage sobre el "inmenso poder político y económico" de la industria de los combustibles fósiles.
"Una hipótesis podría ser que las revisiones se realizaron para defender a la industria de los combustibles fósiles", dijo Branch. "Podría ser algo más benigno, pensando: 'Bueno, si dejamos estos pasajes, va a causar problemas a los maestros en sus comunidades locales'".
Al mismo tiempo que el Departamento de Educación del estado exigía ediciones en los libros de texto de ciencias, inauguró otro proceso que podría tener un impacto profundo en lo que los estudiantes de Florida aprenden sobre el cambio climático: comenzó a reclutar voluntarios para un comité de revisión de estándares científicos.
Estándares
En una sala de reuniones con vista al complejo del Capitolio en Tallahassee, tres maestros pasaron un día esta primavera organizando y reorganizando notas adhesivas multicolor con datos y niveles de grado. Estaban allí para determinar qué aprenderían sobre ciencias millones de estudiantes durante los próximos años.
Esta íntima reunión de voluntarios fue parte de los esfuerzos de Florida en los últimos dos años para actualizar sus estándares científicos. Si bien el estado ha actualizado sus estándares de inglés, matemáticas, historia y estudios sociales de manera rutinaria, ha mantenido intactos sus estándares de ciencias durante casi dos décadas, convirtiéndolos en los más antiguos del país.
Para actualizar los estándares, el departamento recluta a un comité de educadores y expertos de todo el estado que se reúnen a lo largo de varios meses y elaboran una recomendación para las descripciones de los cursos, así como para las expectativas y parámetros por nivel de grado.
Tras los comentarios del público y las revisiones, la Junta de Educación del Estado vota sobre la propuesta final de estándares. Las empresas de libros de texto adaptan sus materiales didácticos para cumplir con ellos. Para los estándares más recientes, ese proceso comenzó en noviembre de 2024, pocos meses después de los intercambios con las editoriales de libros de texto.
En 2020, un estudio (este link está en inglés) del Centro Nacional para la Educación Científica y el Texas Freedom Network Education Fund, un grupo de políticas de tendencia izquierda, calificó a cada estado según el contenido climático de sus estándares científicos estatales. Los estándares de Florida de 2008 recibieron una D, ubicándose por delante de solo seis estados que recibieron una F.
Los educadores ambientales temen que los estándares puedan empeorar aún más con la actualización. Los funcionarios de educación del estado no respondieron a múltiples solicitudes de información sobre el estado de los estándares, y la agencia no ha publicado borradores para recibir comentarios del público. Sin embargo, según personas con conocimiento del proceso, el comité presentó sus estándares recomendados este verano y están siendo revisados por el estado.
RELACIONADO: La junta escolar de Escambia tomó declaración a estudiantes. Ahora dice que sus propios miembros no deberían ser interrogados (este link está en inglés)
Si los estándares recomendados incluyen educación sobre la crisis climática — y, de ser así, si ese contenido sobrevivirá al proceso de edición del departamento — sigue siendo un misterio. Pero los maestros y estudiantes ya sienten el impacto del ataque del estado a la educación climática.
El Estado del Sol no es el único lugar donde el contenido climático de los estándares científicos se ha vuelto político.
Durante la adopción de estándares científicos (este link está en inglés) en Texas en 2021, un grupo de la industria del petróleo y el gas reclutó voluntarios para participar en el proceso. Presionaron con éxito (este link está en inglés) para que se eliminara el contenido climático de los estándares propuestos, y esos cambios se reflejaron en los libros de texto que el estado adoptó poco después.
En otros estados, como California, Nueva Jersey (este link está en inglés) y Hawái, los líderes educativos han presionado para que haya más contenido climático en las aulas, no menos. Debido a que las empresas de libros de texto tienden a adaptar el contenido de sus libros para estados grandes y venderlos a escuelas de todo el país, el resultado es un sistema de dos niveles, donde lo que los estudiantes aprenden sobre la crisis climática depende del lado de la frontera estatal en el que vivan.
Branch señaló que un fenómeno similar ocurrió durante décadas en lo que respecta al tratamiento de la evolución en los libros de texto de ciencias.
"Realmente no estamos viendo ningún problema con la educación sobre el cambio climático que no hayamos visto previamente con la educación sobre la evolución", dijo. "Hay temas sensibles en otras áreas de la educación pública, como la educación sexual y diversos temas de historia y estudios sociales. Pero cuando hablamos de educación científica, se trata de la evolución y el cambio climático".
Bajo la administración de Trump, la censura a la educación sobre el cambio climático ha alcanzado el nivel federal. Por ejemplo, el año pasado, la administración cerró (este link está en inglés) un sitio web de ciencia climática del que dependían muchos maestros para obtener materiales didácticos, y eliminó (este link está en inglés) una guía de alfabetización climática producida por la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica y otras agencias.
Cultura del miedo
El educador de escuela secundaria del centro de Florida, quien ha enseñado durante más de 20 años, dudó en hablar abiertamente con los reporteros porque dijo que teme represalias por parte de los padres, su junta escolar y el estado.
Pero eso no le ha impedido enseñar a sus estudiantes sobre el cambio climático.
"Lo que han hecho es cambiar el lenguaje para que parezca un poco menos amenazante, ¿sabes? Por lo tanto, sigo enseñando eso con fidelidad, y me aseguro de que mis alumnos sepan que los seres humanos están arruinando este planeta", dijo, refiriéndose a las revisiones de los libros de texto.
Otros dos maestros de escuelas públicas en la región de Tampa Bay que hablaron para este reportaje pidieron mantener sus identidades ocultas.
Una describió una "cultura de precaución", en la que el director de la escuela secundaria retiró toda su biblioteca personal del aula, la cual incluía libros que empoderan a los estudiantes para defender el medio ambiente. Y "por su propia protección", se le pidió no hablar de "temas controversiales".
RELACIONADO: El autor y productor de programas infantiles Brad Meltzer habla sobre la "prohibición de libros", la empatía y la "cultura cruel" (este link está en inglés)
Pero la maestra de inglés del área de Tampa dijo que lo que se considera controversial cambia constantemente, a veces debido a un solo padre indignado.
"Existe esta cultura de autocensura que he visto desarrollarse en los últimos años en los que he estado enseñando, donde tratamos de predecir qué va a ser un problema. Tratamos de no hablar de cosas controversiales. ¿Pero cuáles son? No tenemos una lista", dijo la maestra.
"Creo que va a ser cada vez menos flexible con lo que puedes enseñar y cómo puedes enseñarlo. Creo que nos estamos moviendo hacia programas de estudio prefijados, para bien o para mal".
¿Cómo llegamos aquí?
Aubrey Jewett, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Florida Central, dijo que, de alguna manera, el calentamiento global siempre ha sido políticamente controversial.
El autor de "Politics in Florida" dijo que, si bien el cambio climático inducido por el ser humano fue aceptado científicamente en los años 1970 y 1980, continúa habiendo mucho debate político sobre si está ocurriendo y la contribución de las personas al respecto.
Jewett dijo que hay dos razones principales por las que los republicanos generalmente rechazan la idea del calentamiento global.
"Los republicanos se han enfocado habitualmente más en la economía y el crecimiento económico. Y los republicanos también han sido tradicionalmente, y tal vez todavía hoy, al menos tradicionalmente, el partido de las grandes empresas, ¿cierto?", dijo.
Así que, esencialmente, el apoyo se ha dirigido a las empresas petroleras y de gas establecidas por razones económicas y de "grandes empresas", infiltrándose hasta las aulas de Florida.
Alisha Imam tenía 17 años y cursaba el último año en la Escuela Secundaria Técnica de Tampa Bay cuando fue entrevistada para esta historia el año pasado. Le encanta el medio ambiente y dirigió el Equipo Verde de su escuela para reducir los residuos y el uso de plástico mientras trabajaban hacia recursos renovables.
"Es bastante importante para mí porque somos parte del medio ambiente, todos nosotros", dijo Imam.
Ella quiere estudiar ingeniería civil en la universidad, por lo que tomó una clase de Nivel Avanzado (AP) sobre ciencias ambientales en su último año de secundaria.
El curso de nivel universitario fue la primera vez que realmente pudo estudiar el cambio climático en la escuela. Anteriormente, solo dependía de sus propias investigaciones en internet sobre el tema.
Imam dijo que, a pesar de su juventud, ya ha presenciado cómo ocurren los cambios en tiempo real. Su casa no sufrió daños durante los huracanes consecutivos que azotaron Florida en 2024, pero muchas personas cercanas a ella sufrieron inundaciones y otra destrucción en sus hogares, negocios y escuelas (este link está en inglés).
"Y cuando eso sucede, es muy difícil para ellos recuperarse", dijo. "Me da un poco de miedo lo que vaya a pasar en el futuro".
Es por ello que, al enterarse de que el estado está diluyendo la educación climática, Imam dijo que no se siente "para nada bien al respecto".
"Tenemos que aprender sobre ello, educarnos realmente y saber cuál es el problema, porque si no conocemos el problema, no podremos solucionarlo", afirmó.
Jessica Meszaros es reportera y presentadora sobre cambio climático y medio ambiente para WUSF, la filial de NPR en Tampa. Katie Worth es reportera de investigación y autora del libro “Miseducation: How Climate Change is Taught in America”.
Reportaje adicional aportado por Douglas Soule.
Esta historia (este link está en inglés) fue producida por WUSF y The Hechinger Report (este link está en inglés), una organización de noticias independiente y sin fines de lucro enfocada en la desigualdad y la innovación en la educación. Regístrese para recibir el boletín de Hechinger (este link está en inglés) y el boletín de WUSF (este link está en inglés).
Esta nota de WUSF se tradujo del inglés al español utilizando una herramienta de inteligencia artificial generativa. Un periodista de WUSF informó y produjo la nota original. Miembros bilingües de WUSF editaron, actualizaron y verificaron la precisión de la traducción. Si tiene preguntas o inquietudes sobre el uso de IAG para este proyecto, comuníquese con Julio Ochoa a julioochoa@wusf.org.