¿Cuál es su asociación con Key Chorale? ¿Y cómo surgió esto?
Cuando me mudé a la ciudad, sabía de todos estos grupos y demás, pero no estaba realmente involucrado en nada. Luego, durante el COVID, cuando el confinamiento empezó a relajarse un poco, Key Chorale hizo un gran trabajo manteniéndose presente dentro de las restricciones. Conocí a Joe (Caulkins, el director artístico) cuando buscaba hacer grabaciones.
Mi profesor de órgano también me enseñó cómo ser un ingeniero de audio. Así que, básicamente, ayudé a Joe a grabar el ‘Magnificat’ de Bach aquí en la iglesia. Seguramente han visto otros videos así; básicamente, cada cantante e instrumentista estaba distanciado por todo el salón. Joe y yo nos conectamos de inmediato, tanto como seres humanos como músicos.
Nuestra colaboración formal comenzó hace unos años cuando hicimos el “Bachtoberfest”. Originalmente, Redeemer solía hacer un concierto de Oktoberfest y luego una cena. Lo estuve haciendo así por un par de años, pero la asistencia no siempre era buena.
Entonces le dije a Joe, “Sabes, deberíamos hacer un gran festival barroco”. Originalmente comenzó con cuatro conciertos donde Joe y Key Chorale hacían la apertura y el cierre; en medio, yo daba un concierto de órgano solo al mediodía y, por la noche, organizaba un concierto de música de cámara con instrumentos de época. Es decir, tocando en A= 415, con cuerdas de tripa y todo eso. Fue un gran éxito. Desde entonces, hemos seguido adelante, pensando en cosas nuevas cada año.
Entonces, ¿A= 415 es solo un método de afinación?
Sí. Lo llaman afinación barroca y es, básicamente, medio tono más bajo. Supongo que es hasta donde pueden afinar debido a las cuerdas de tripa y demás. A muchos violinistas que intentan pasarse al barroco les cuesta trabajo porque muchos tienen oído absoluto. Están tocando un Sol, pero en realidad es un Fa sostenido. Pero están bien, lo logran.
¿Tiene usted un cargo formal en Key Chorale?
Es una relación continua.
Hábleme de la Church of the Redeemer. Es conocida por ser sede de muchas de estas maravillosas presentaciones en Sarasota. ¿Puede hablarnos de eso?
Sí, la Church of the Redeemer tiene una larga historia de excelencia musical que se remonta a 100 años. Desde que la iglesia comenzó, la música fue una parte importante. Cuando se reunían en algún cuarto pequeño, cantaban himnos juntos. Creo que lo que realmente llevó a Redeemer a un nivel superior y le dio reconocimiento fue cuando Daniel Moe llegó como nuestro compositor residente.
Durante su tiempo aquí se fundó Choral Artists of Sarasota. Ya no existen; acaban de disolverse. Pero estuvieron activos mucho tiempo. Y luego, por supuesto, él fue el fundador de Key Chorale y el único director que tuvieron antes de que Joe Caulkins asumiera el cargo. Daniel realmente aportó toda una vida de experiencia.
Fue profesor de dirección coral en Oberlin durante la mayor parte de su carrera y estuvo muy involucrado con la comunidad musical luterana como un “luterano de cuna”, además de su labor compositiva. En noviembre de este año (2026) se cumpliría el centenario de su nacimiento.
Era lo suficientemente mayor como para haber estudiado con compositores legendarios que la gente de mi edad probablemente piensa: “¿Quién podría haberlos conocido?”. Es curioso pensar que este hombre estudió con Darius Milhaud; es como un choque de mundos.
Su llegada no sólo elevó la calidad musical de Redeemer, sino de toda la comunidad. Digo, fue como una explosión. Y, por supuesto, en un sentido musical más amplio o secular, si se quiere llamar así.
Su viuda, Ann Stephenson-Moe, fue la organista y directora de coro aquí durante 46 años antes de mi llegada. Ella, además de ser una talentosa músico y directora, es excelente en la recaudación de fondos y las relaciones públicas. Logró mantener una serie de conciertos aquí que, en su momento, fue muy beneficiosa para la ciudad.
Trajo a muchos artistas que la gente no conocía. En este punto, he notado que hay mucha competencia en la ciudad con la Sarasota Concert Association o Artist Series. Mi visión es, “Bueno, ¿por qué voy a competir con esto cuando puedo hacer algo más único para nosotros?”.
Obviamente seguimos teniendo conciertos, pero mi objetivo es que la iglesia colabore. No se trata solo de pagarle a alguien para que venga a dar un concierto, sino de estimular la economía de los músicos locales y contratarlos, dándoles trabajo en lugar de llamar a algún grupo de Nueva York.
¿Cómo empezó en la música? ¿Viene de una familia de músicos?
Crecí en un hogar cristiano evangélico. Mi padre, que falleció hace poco, era ministro bautista estadounidense.
Siempre bromeo diciendo que, como sigo trabajando en la iglesia, puedo contar con los dedos de las manos los domingos que no he estado en una. Crecí yendo a escuelas cristianas, así que la música en el cristianismo es fundamental. La música occidental proviene en gran medida de ahí.
Me inspiró mucho el hombre que tocaba el piano durante los servicios de la escuela y, además, la iglesia donde crecí tenía un órgano de tubos masivo que ocupaba toda la galería frontal. Mi papá siempre me decía, “Sam, no lo pruebes al máximo”, porque me encanta jugar con las cosas y llevarlas al límite. Así que les rogué a mis padres que me inscribieran en clases de piano. Mi papá tocaba un poco y mi mamá puede entonar, pero eso es todo. Ninguno tenía formación. Mi abuela paterna, a quien nunca conocí, tocaba el órgano en una iglesia; supongo que hay algo en la sangre.
Pero, bueno empecé piano en segundo grado con el músico de la escuela de la iglesia. En octavo grado me cambié al órgano porque quería poner las manos encima de ese instrumento y jugar con todas las perillas e interruptores. Así fue como entré en esto. Cuando pensaba en la universidad, fui a una preparatoria académica que me pareció difícil. Tal vez debí ir a una escuela técnica o algo así, pero fue algo natural, “Sí, quiero seguir tocando el órgano”. Terminé la carrera y así nació mi profesión.
¿Cuál es su ciudad natal y dónde vive ahora?
Nací en Danvers, Massachusetts, en el hospital de ahí, pero me crié en Lynn, MA. Es un pueblo de tamaño mediano en la costa norte de Boston, justo al lado de Revere, lo cual queda una ciudad arriba del este de Boston, donde queda el aeropuerto Logan.
Es un lugar interesante, típico de Massachusetts, donde había una gran industria que empleaba a todo el pueblo; luego colapsó y pasaron por periodos de incertidumbre.
Ves fotos antiguas de la iglesia donde crecí y es esa estética neogótica con vitrales y familias estadounidenses estereotípicas de los años 60. Pero cuando yo estaba allí, era increíblemente multicultural. A menudo las iglesias se dividen por grupos: la iglesia de afroamericanos, la de hispanos, etc.
Esta iglesia tenía personas de casi todos los países; no había grupos. Fue algo muy interesante de ver, especialmente al interpretar himnos tradicionales. Supongo que eso era lo que unía a todas estas culturas.
En el grupo de jóvenes, yo era el único niño blanco. Había muchos chicos haitianos que siguen siendo mis amigos. Pero, si ese era el pueblo. Lynn sigue siendo esa mezcla cultural. Es un lugar increíble con un dicho antiguo: “Lynn, Lynn, la ciudad del pecado. Nunca sales como entraste. Pides agua y te dan ginebra... Es la ciudad más condenada en la que he estado”. Aparentemente esto se remonta a los piratas de Nassau que venían a emborracharse y la reputación perduró, especialmente cuando las industrias fallaron y el crimen aumentó. Como cualquier ciudad, siempre está cambiando, pero es un lugar genial.
¿Y en qué ciudad vive ahora?
Nos mudamos a Sarasota hace un par de meses.
¿Tiene pasatiempos que no tengan nada que ver con la música?
Más o menos. Trabajé para una compañía de órganos digitales y aprendí mucho. Mi trabajo era ayudar a cablear las consolas. Hoy en día, el interior de un órgano es pura electrónica de estado sólido. Me divierte jugar con cosas mecánicas y electrónicas. Construí mi propio órgano de práctica en casa. Tomé un órgano electrónico viejo, lo corté con una sierra recíproca, conecté todo a una placa de circuito y esa placa se conecta a una computadora, convirtiéndolo básicamente en un controlador MIDI. También armé mi propia computadora desde cero.
¿Pero no tiene formación en ingeniería?
No. A veces pienso que si pudiera volver atrás y hacer todo de nuevo, tal vez sería electricista si no pudiera dedicarme a la música. Estoy pensando en comprar una impresora 3D para experimentar.
Déjeme darle un consejo. Algunas bibliotecas tienen impresoras 3D. La biblioteca de Temple Terrace por aquí tiene una, podrías llamar porque tienen de todo, hasta préstamo de herramientas.
Vaya, qué bien por las bibliotecas, que se mantienen vigentes así. Qué genial.
¿Qué consejo le daría a alguien joven que quiera ser músico profesional?
Diría que requiere mucho trabajo duro; no será fácil. En términos prácticos, mi esposa Thea (Lobo, mezzosoprano y locutora de WSMR) y yo hemos hablado de esto: la escuela y los títulos son importantes, pero lo que más nos hizo sentir como profesionales fue la experiencia de tocar en vivo y colaborar con otros músicos.
Bromeo diciendo que lo que me obligó a exigir alta calidad fue la vergüenza que sentí cuando mis colegas notaron que no estaba lo suficientemente preparado y decían, “Que le pasa a este hombre?” Y yo pensaba, “Oh, wow, esto se siente terrible.” Fue una sensación terrible. Sé que hoy en día se trata de ser amables, pero en ese momento te sientes apenado y eso puede desanimar a la gente. Yo los alentaría a que, si eso pasa, no se rindan. Todos los músicos hemos pensado alguna vez, “Tal vez no sirvo para esto”. Todos tenemos dudas paralizantes, pero hay que usarlas como motivación.
Lo hace porque lo ama, ¿cierto? Dicen que Mozart escribió música porque no podía dejar de hacerlo.
Es cierto. Aunque es curioso que menciones a Mozart, porque él también escribía por dinero, aunque siempre estaba en la quiebra. Lo sé porque escribió piezas para órganos mecánicos de reloj que mucha gente toca en piano. Yo toco la K. 608, la cual es tocada muchas veces en órgano porque tiene más notas. Y cuando investigue algo antes del concierto, hay estas cartas a su esposa, Constanze, básicamente decía, “Odio escribir estas piezas, pero la paga es buena, así que seguiré haciéndolo”.
No creo que tuviera manejo de finanzas en la escuela que fue. Tal vez eso es culpa de su papá ¿Sus hijas son musicales?
Pueden entonar. En un momento la obsesión fue “Frozen”, y cantaban eso. Recientemente es “K-Pop Demon Hunters”, es la nueva obsesión. Están explorando su voz de cabeza ahora, también están aprendiendo su voz de pecho ya que las canciones de ambas películas usan este tipo de voces. Quieren igualar los tonos y saben cuándo no lo logran. Hemos intentado que tomen clases de piano, pero aún no llegamos ahí.
Han probado ballet y ahora Mina está en equitación porque su madre la impulsó, ya que ella también montaba. Tienen el oído para la música y espero que algún día quieran profundizar en ello.
¿Cómo se llaman sus hijas?
Mina, de 7 años, y Cecilia, de 4. Cecilia se llama así por la santa patrona de la música, Santa Cecilia.
Solo para aclarar, ¿cuál es su cargo en Redeemer?
Mi título oficial es organista y director de coro. Pero, para fines prácticos, soy el director musical de todo. La serie de música se llamó por mucho tiempo “Great Music, Great Space”, pero eliminé ese nombre porque intento que sea menos una “serie de conciertos” y estoy cambiando el enfoque.
¿Enseña o participa en música de cámara para organistas?
Algo así. Hay piezas para órgano y metales, y conciertos para órgano. Hace unos años hice el Concierto para Órgano de Poulenc aquí; contraté a varios músicos de cuerda y a un director. Pensé en dirigir desde la consola, pero como era mi primera vez, decidí no exagerar. Hay muchos tipos de órganos.
Quiero decir, hay algunos que son pequeños, o puedes ir a Atlantic City que alberga el órgano de tubos más grande del mundo, y puedes hacer cualquier cosa. Para el Opus 1700 (un concierto de Key Chorale a principios de 2026), no usaremos el órgano de la iglesia.
Usaremos un órgano continuo, se trata de una caja que mide, probablemente, tres pies y medio de alto por tres pies y medio de ancho y dos pies de profundidad. Al abrirla, uno se encuentra simplemente con una caja repleta de silbatos; al enchufarla pues lleva incorporado un pequeño ventilador, emite una especie de agradables tonos que se funden armoniosamente en conjunto. En su interior alberga tres registros (juegos de tubos), lo cual es una cantidad considerable; de hecho, lograron meterlo todo ahí dentro. Pero sí, utilizamos ese órgano el año pasado cuando interpretamos música de cámara barroca. Es perfecto para ello.
¿De dónde salió ese órgano?
Es un préstamo permanente de una feligresa que fue profesora de clavecín en Urbana Champaign y trabajaba en uno de los departamentos histórico de rendimiento. Vive en un condominio en el centro. Una vez que necesité algo, me lo ofreció. Su esposo y yo lo llevamos rodando por el centro de Sarasota.
Así que íbamos bajando por la calle, llevando esto sobre ruedas. Y entonces dijimos, “¿Sabes qué? Esto no me sirve de nada en mi apartamento. Déjalo aquí, porque aquí sí que se le va a dar uso”. Y creo que podría ser el único ejemplar en toda Florida, ya que hace un par de meses la Handel and Haydn Society bajó desde Boston para realizar su propia gira del “Mesías”. Y terminaron contactandome, pues me dijeron, “Necesitamos este órgano para el evento”, y nadie más disponía de uno.
¿Qué tan viejo es?
Fue fabricado en 2006.
Esta nota de WUSF se tradujo del inglés al español utilizando una herramienta de inteligencia artificial generativa. Un periodista de WUSF informó y produjo la nota original. Miembros bilingües de WUSF editaron, actualizaron y verificaron la precisión de la traducción. Si tiene preguntas o inquietudes sobre el uso de IAG para este proyecto, comuníquese con Mary Shedden a shedden@wusf.org.